SEECGALICIA
A pesar del mal tiempo que tuvimos en Italia se cumplieron prácticamente todos los objetivos. El programa inicial se cumplió diariamente aunque hubo días que tuvimos que acortarlo por causa de la lluvia:
La expedición llegó en dos fases debido a que Iberia no fleta más que 50 plazas escolares por vuelo. La primera expedición hizo ese día un "giro" en coche para conocer los lugares más emblemáticos de la ciudad. Esta actividad quedó reservada al segundo grupo para sábado 20 por la mañana.
Tocó madrugar (6,30 a.m.) para montar en autocar y salir para Pompeya; allí nos recibió el frío y un Vesubio totalmente nevado. La estampa era preciosa, las ruinas de Pompeya fascinantes pero el frío paralizaba los cuerpos. Después de casi cuatro horas por la ciudad, nos dirigimos a Nápoles donde aprovechamos para disfrutar de las calles y tomarnos un pequeño piscolabis; a las 4,30 iniciamos regreso a Roma.
Lo dedicamos por entero a los Museos Vaticanos; la mañana fue "libre" para que cada profesor llevase a su alumnado a ver el entorno del Vaticano y subir a la cúpula; la enorme cantidad de gente impidió que muchos pudieran subir; a la una iniciamos la visita "guiada" de cuatro horas; al salir la lluvia romana nos estaba esperando y no se pudo dar el "paseo nocturno" por la ciudad.
Por la mañana sesión de cuatro horas por el Coliseo y los Foros romanos; la lluvia nos respetó y pudimos hacer una extensa visita y pasear por donde vivieron las Vestales, donde Cicerón pronunciaba sus discursos o donde César fue incinerado; por la tarde visitamos el Castillo de Sant'Angelo; la persistente lluvia no nos dejó continuar la visita programa al Trastevere.
Por la mañana visitamos Santa María la Maggiore, Santa Prasede, San Pietro in Vincoli..., después de una pequeña pausa para comer,continuamos visita al Panteón de Agripa, San Ignacio, Piazza Navonna...., aunque de nuevo la lluvia nos obligó a interrumpir la excursión.
De nuevo madrugón para visitar Florencia. Día pesado de tres horas de autocar, seis horas sin parar visitando la ciudad y otras tres horas de vuelta; lo compensó la extraordinaria belleza del David, la Capilla de los Médici (sólo un grupo), el Duomo, el Ponte Vecchio... y el relajante paseo por la ciudad.
Mañana un poco "accidentada" por la huelga de todo el transporte público romano; tuvimos que desplazarnos a pie a la Piazza Spagna donde teníamos "recepción" del Embajador de España ante la Santa Sede; la tarde estuvo dedicada a visitar la Galería Borghese y disfrutar de las maravillas en mármol de Bernini.
Tocó volver; la semana había pasado volando entre vistas y pizzas; cansados de tanto monumento y tanta escultura y pintura pero con la sensación de que Roma alberga infinidad de sitios que nos quedaron por ver y que han quedado anotados en la agenda para el próximo
viaje.